Bioconstrucción en Durango  En el año 2002 y durante una entrevista radiofónica realizada por el periodista Roge Blasco al editor de la revista Ecohabitar Toni Marín, un auto-promotor de la localidad vizcaína de Durango conoció una nueva forma de construcción más saludable y ecológica. Esa entrevista fue el primer paso de este proyecto, un paso firme y decidido por la bioconstruccion. Así, un paso tras otro el sendero de este proyecto nos ha traído hasta este lugar donde nos reunimos hoy. Desde este lugar intentamos abrir las puertas de esta vivienda para que conozcáis sus singularidades, sus virtudes y también algún que otro defecto.
Programa de necesidades. La propiedad de esta vivienda disponía de una clara necesidad a la hora de construir su futuro hogar, la de habitar una vivienda saludable. El plano medioambiental también era importante, por ello esta vivienda cuenta con un diseño bioclimatico y una selección de materiales naturales y ecológicos. El propietario tenia presente que la naturaleza geológica de la parcela puede, en muchos casos, repercutir en la naturaleza biológica de los seres vivos que habitan sobre ella, por eso se realizo un estudio geobiológico técnico y táctico de dicha parcela. Objetivos. El objetivo principal de este edificio es el de proporcionar a su morador de un hogar agradable y sano con el mínimo impacto medioambiental, construyéndose el edificio de la forma mas ecológica posible según el presupuesto acordado. Conocedores del peligroso Radón domestico en viviendas súper-aisladas, causante de la mayor cantidad de cánceres de pulmón después del tabaco, se opto por frenar su principal foco, el radón que aflora del suelo. También los materiales utilizados han sido lo más naturales posibles, buscando aquellos de procedencia lo más cercana posible a la obra, impermeables al agua, permeables al vapor, que no alterasen gravemente la geobiologia del terreno y que tras su vida útil fueran fácilmente recuperados y reciclados. Resultados obtenidos. La obra de 283 m2 construidos se ha desarrollado en dos años. La naturaleza urbana de la parcela obligo a un cerramiento impuesto u obligatorio y de coste medio-elevado, aun así el precio por metro cuadrado del edificio proyectado es de 950 €/m2, precio de adjudicación a la contrata. La mayoría de trabajos que se contemplan en esta vivienda se han realizado de forma manual, desde el lucido interior hasta el monocapa de cal nhl, destacando el montaje de la estructura con madera de secado natural y elaborado íntegramente en obra a base de cepillo, formol, serrucho, motosierra y fresadora de mano. Desde el punto de vista térmico la vivienda se comporta de forma excepcional, es calida en invierno y fresca en verano. Durante el invierno se mantiene calida con poca cantidad de calorías aportadas por la calefacción geotérmica. Durante el verano se mantiene con 14º de diferencia respecto del caluroso exterior. Recuerdo que, durante una calurosa semana de Junio con 36º a las cuatro de la tarde, al revisar los termómetros verifique los 20º en la planta baja y los 24º en la planta alta.
Durante los inestables días de primavera y otoño la inercia térmica del edificio responde perfectamente para el clima donde se ha calculado. La inercia es un fenómeno de acumulación transitoria de calor en la masa del cerramiento cuando es sometido a un flujo de calor periódico (diario), con un retardo y una amortiguación en la onda de calor. Este ciclo diario se divide en tres fases: captación, desfase o inercia y radiación. La inercia del muro portante absorbe fácilmente el calor y lo suelta poco a poco tardando aproximadamente 8 horas en enfriarse, concretamente y según los ensayos de laboratorio el bloque utilizado dispone de 7.6 horas de desfase y un coeficiente de amortiguamiento μ de 0.211. Así, durante un día caluroso de primavera en el que no salta el termostato y el sistema de calefacción se apaga, en las siguientes 7,6 horas (nocturnas) el calor sale suavemente desde el muro hacia el interior. Cuando al día siguiente, también es un día caluroso, tenemos el muro preparado para absorber el gratuito calor solar que logra penetrar desde el invernadero o el exterior refrescando al mismo tiempo el ambiente interior durante este día y soltándolo otra vez durante la fresca noche. En cambio, si al día siguiente el tiempo es malo, el termostato enciende la calefacción y comienza el ciclo otra vez. Esta inercia con un ciclo de 7,6 horas de desfase mantiene una temperatura interior estable en esos días con bruscos cambios de temperatura. La mejor prueba fue una semana de primavera con días fríos de 8º y otros de 34º durante la misma semana. El comportamiento térmico interior sin calefacción fue óptimo, manteniendo una temperatura con poca variación térmica. Gracias al aislamiento y a la captación solar indirecta del invernadero se puede estimar un ahorro en el gasto energético del edificio con respecto a otros sistemas y aislamientos convencionales. El sistema indirecto de ganancia del invernadero lo estimamos con un rendimiento del 30 %, logrando aproximadamente unos 11.700 Kwh/año de ahorro o el equivalente de 13.156 KgCO2/año para los cuales serian necesarios 1,17 hectáreas de frondoso hayedo para su absorción por el ecosistema. Paralelamente y gracias a la diferencia de aislamiento sobre la norma sumamos otros 9.200 Kwh/año, ahorrando otros 13.156 KgCO2/año de emisiones o aproximadamente un campo de fútbol de frondoso hayedo necesario para su absorción. La suma total ahorrada la estimamos en 20.900 Kwh/año. |